Siempre cuando nos propongamos a hacer un cambio importante en la vida o busquemos mejorar ciertos aspectos de la misma, es necesario definir un punto de partida. Contra este parámetro es que periódicamente se van a estar revisando los avances y controlando el impacto que van teniendo los cambios.
Como saber si una dieta está funcionando si antes de empezarla no nos pesamos en una báscula?
Como saber si mis finanzas han mejorado en relación al año anterior si no tengo claridad de cual era mi situación hace un año. Esta primera etapa va a ser muy enriquecedora porque si bien algunos tenemos una noción de nuestra situación financiera, muy pocos lo tenemos por escrito en un documento o archivo. De hecho, luego de más de 10 años trabajando en el área financiera, hasta hace menos de 1 año me senté a esta introspección. Para esto me auto evalué contestando las siguientes preguntas que todos deberíamos contestar:
- Estoy cómodo con mi situación financiera? Si/No
- Si perdiese mi trabajo, estoy en condiciones de mantener mi estilo de vida al menos 6 meses? Si/No
- Tengo un plan para mi retiro? Si/No
- Cuento con un fondo / seguro para cubrir una emergencia médica? Si/No
- Me siento tranquilo y en paz cuando discuto sobre mis finanzas? Si/No
- Mi estilo de vida y nivel de gastos está alineado con mis ingresos? Si/No
- Considero que mis deudas son manejables? Si/No
Si al menos una de sus respuestas fue negativa, creo que ha llegado al lugar adecuado!
Este análisis lo podemos realizar tanto a nivel personal como familiar. A nivel familiar debemos discutir estas respuestas con nuestras parejas, ya que el cambio se debe manejar como equipo y no aisladamente. En base a mi experiencia, esta discusión no es fácil tenerla y por eso generalmente la evitamos (es como hablar de sexo con un niño, incomodo pero necesario). Lo que les aseguro es que después de conversar van a aparecer oportunidades de ahorro muy fáciles de llevar a cabo (ej: tienen nuestros hijos que ir a 3 fiestas de niños por semana!).